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El Café es una bebida que se ajusta a los gustos individuales.
Estas son algunas reglas básicas muy sencillas, que son aplicables a todos los métodos de preparación de café.
El Agua
El primer paso para obtener una buena taza es partir de agua fresca y fría. Le agregamos agua al café tostado y molido para extraer las sustancias que caracterizan el sabor del café. La temperatura más adecuada para que el agua entre en contacto con el café está entre los 92°C y 96°C, es decir, justo después de hervir.
La cafetera
La higiene es vital. Todo el equipo y los utensilios deben mantenerse completamente limpios. El café tiene un importante contenido de grasa que al acumularse puede alterar el sabor de la bebida preparada; por esto es importante realizar una limpieza profunda a su cafetera; si utiliza jabón evite los que sean muy perfumados.
La preparación
Preparar un buen café es sencillo, pero si desconocemos algunas normas elementales, podemos hechar a perder el trabajo de cientos de personas que han hecho posible que a nuestras manos llegue este producto.
Utilice al café lo más fresco posible; si se le facilita muela el café justo antes del momento de prepararlo, dándole el molido adecuado para su cafetera. Ponga la cantidad adecuada de café para cada taza, utilizando entre 5 a 7 grm. ( una cuchara sopera rasa o colmada ) según su gusto, por cada pocillo de 100 ml a preparar. Adicione la cantidad de agua de acuerdo al número de tazas que desea obtener. Inmediatamente el agua haya pasado por el café, retire y bote el café ya usado. Nunca se debe reutilizar este residuo, ni repasar el tinto por él. Sirva fresca y caliente la bebida. No permita que hierva, ni la recaliente. Sólo se conservará con un buen sabor máximo por una hora.
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