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Quiero subir una foto de la receta: Empanadas tucumanas a la Catalán
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1) Disponer de una olla grande
2) Picar Cebolla muy chiquita, en buena cantidad. Rehogar. Agregar cebolla de verdeo, picada muy chiquita. Poner en la misma cacerola Pimientos morrones colorados y verdes, picados muy chiquitos. Dejar que se cocinen.
3) Agregar después aceitunas verdes picadas chicas, pero no demasiado chiquitas, y pasas de uva sin semillas.
4) Agregar huevos duros bien picados, y no mucha Papa bien picada, y previamente cocida.
5) Secreto: revolver todo incansablemente. Ahí termina el preparado del relleno.
6) En otra olla grande, derretir un poco de grasa de vaca, no mucha. Agregar toda la carne (tapa de nalga) bien picada a cuchillo, en pedacitos pequeños, pero no demasiado pequeños, condimentarlo de entrada con sal gruesa y azúcar.
7) Revolver y revolver la carne, hasta el punto en que pierda el color rojo y nada más. No cocinar más que hasta que pierda el color rojo.
8) Condimentar con ají, Comino (ni mucho ni poco) pimentón picante y pimentón dulce (más picante que dulce o a la inversa según sea la virilidad de los comensales).
9) Se agrega todo el preparado del relleno sobre la carne, o a la inversa según sea la olla más grande, y revolver incansablemente. Se prueba, a ver si le falta o sobra algún condimento. Se apaga el fuego, y se deja enfriar, o por lo menos entibiar, para poder armar las empanadas.
10) Armar las empanadas en tapas “La Salteña”, o en otra de igual calidad, para freir o para hornear. Se encuentran más fácilmente las tapas para hornear, pero estas también se pueden freir y quedan perfectas.
11) Agregado: el secreto para que salgan buenas es que tengan bastante aceituna, no mezquinarle demasiado el azúcar, no mezquinarle demasiado el comino, poner la adecuada cantidad de pasas de uva, salvo para los que sean unos maricones, poner papa en la cantidad adecuada y no mucho. Trasladarse mentalmente a Tucumán, particularmente a la casa de Juan José Catalán, porque serán las mejores empanadas de Sudamérica, muy distintas a todas las demás. Comerlas sin preconceptos, y a partir de allí dejar de llamar empanadas a las que hacen en el pasaje Mamerto.
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