Receta de Magdalenas caseras sin leche muy esponjosas

Receta de Magdalenas caseras sin leche muy esponjosas

No hay nada mejor que una magdalena recién salida del horno para acompañar el desayuno o la merienda. Si te gustan las magdalenas, no dudes en hacerlas tú mismo siguiendo mi receta compartida aquí, en RecetasGratis, son muy sencillas y rápidas de preparar. Sigue leyendo y toma nota para aprender a preparar estas increíbles magdalenas caseras sin leche y muy esponjosas.

6 comensales 30m Desayuno Dificultad baja
Características adicionales: Coste barato, Receta sin lactosa, Recetas al horno
Ingredientes:
Pasos a seguir para hacer esta receta:
1

    Pon en un bol los huevos y bate con una batidora, añade el azúcar y sigue batiendo hasta que estén esponjosos y hayan doblado su volumen. En este punto, echa el aceite y sigue batiendo hasta que quede una masa cremosa.

    2

    Mezcla la harina con la levadura y tamízala (pasa por un colador). Cabe destacar que en algunos países la levadura en polvo es conocida como polvos de hornear.

    Una vez tamizada la harina, añádela poco a poco a la masa de huevos y sigue batiendo con las varillas para continuar con la elaboración de las magdalenas caseras sin leche. Mezcla bien hasta que te quede una masa cremosa.

    Truco: También puedes utilizar una lengua de silicona, pero con las varillas se airea más la masa y quedan la magdalenas más esponjosas.

    3

    Llena los moldes de magdalenas que hayas preparado hasta alcanzar 3/4 de su capacidad, porque la masa sube y se puede salir. Luego, echa un poco de azúcar por encima de cada una y hornea las magdalenas caseras durante 15 minutos, o hasta que veas que han subido y están doraditas. Es muy importante precalentar el horno a 180 ºC antes de introducirlas.

    4

    ¡¡No abras nunca la puerta del horno mientras están subiendo!! Cuando estén doradas, saca las magdalenas sin leche del horno y deja que se enfríen un poco, luego ponlas sobre una rejilla para que se terminen de enfriar.

    5

    Si no te las comes enseguida (que lo dudo), puedes guardarlas en un recipiente hermético. También puedes congelarlas, una vez estén frías, introduciéndolas en una bolsa de congelación. Cuando las vayas a utilizar, deja que se descongelen a temperatura ambiente.

    Como ves, el resultado es unas magdalenas caseras esponjosas, suaves y deliciosas. Si te ha gustado la receta, ¡te animo a que visites mi blog Mandarinas y miel y conozcas todas mis recetas!

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