La carne que contiene la cigala debajo del caparazón, y sobre todo en la cola, goza de gran aprecio entre los entendidos en cocina y entre la población general. De todos los crustáceos, es la cigala la que aporta menos calorías. Su principal nutriente son las proteínas. La cigala se vende tanto fresca como congelada, y en muchos casos en lugar de entera, se ofrecen únicamente las colas ya que es la parte más exquisita. También se puede cocinar a la parrilla, a la plancha o frita y, si se añade como ingrediente en paellas, les aporta un toque muy especial.

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